El amor no es de flor, es amar y ya
No es de flor, es amar y ya los días venideros que se asemejan al folklore, colores vibrantes primero. El amor no es de flores arrancadas, es de jardines, prados, parques, montañas. Añejo el recuerdo, un beso y una flor, mejor que ello, anhelar el atardecer juntos. He visto tu tiempo lejos, la eternidad se ha hecho breve ante ella y, exhibe la valía de presencias.
No es de flor, es amar y ya, los regalos llegan al olvido, los momentos, enraízan su estela en el hipocampo, como el digno cambio, sentido amplio del querer más lindo. Es de surfear tormentas, de nadar en la infinidad, luchar ante la muerte.
No es de flor, es amar y yacen tantos idiomas, carentes de palabras, los labios, transmiten discursos. No es de días precisos, es, de sentir profundo y lanzarse al abismo, Virgilio, calar ante vicisitud amplia.
No es de flor, es amar y ya, sin máscaras atadas al rostro, ni de papiros pintados adheridos al bolso, es el detallar el alma abierta, desde la coraza que abunda en belleza. Aunque las aguas inunden las prosas, el amar añade formas de luchar contra la tromba.
No es de flor, es amar y ya, se abren las palmas, se conocen las lenguas, el tener a alguien más, otorga el saber de la vida misma, su propio miasma, que otorga esperanza del finito pasear.
Escrito realizado debido a que, muchos dicen que, por no enviar flores muertas de color amarillo, no soy capaz de amar.
Añado, las flores se envían en macetas o recipientes con agua para ser replantadas.